Desde ese día en que me confesó lo de Daya, Kesh y yo habíamos seguido juntos, pero en stand by. Había pasado lo de Pon, y luego simplemente estábamos conviviendo como dos hermanos.
Pero hoy era el día de la verdad, y le quise dar un chance. Y le hice el frutidelicioso como nunca se lo hicieron en su puta vida. Me dirás cómo, pobre noob, le superarías a la rufla más empoderada del mundo astral.
Porque Daya jamás dejó que Kesh tocara su nido ni por error. Yo lo saqué de virgen de alguna manera. Punto para mí. Pinche vieja culera, cuando él piense en el mejor polvo de su vida, pensará en mi. Y así lo dejé sedita sedita, para la conversación incómoda que íbamos a tener.
- Kesh, siempre no debemos ir a la nación iroquesa. Yo he tenido un sueño que me indicaba claramente que tú padre está llamándote.
- Entonces, siempre a Istanbul?
- No. Tú padre no está en Istanbul.
Otra vez ese monísimo gesto de confusión con las cejas.
- Cómo no? Ammón vive en Istanbul.
- Sí, pero Ammón no es tu papá.
Ahora el gesto era más grande, y a medio camino entre la confusión y el fastidio.
- De qué hablas? Mamá toda la vida me dijo que Ammón es mi padre.
- Porque toda la vida te ha mentido. A mí el primero que me lo dijo fue Nash. Así es, Nash sabía y prefirió guardarse el secreto. También me hizo prometer que me callaría, pero eso no te conviene Kesh. La verdad te hará libre.
- No creo que mi madre y Nash me hubieran engañado toda la vida.
- Tu madre, la que nunca me dijo que yo era mexica, y me desmemorió las veces que hizo falta para que cada vez que lo descubría lo volviera a olvidar?
- Y quién según tú es mi padre?
- Ayer fui a ver a la Daya para decirle que nos íbamos y preguntarle por mi sueño. Tu padre es un lobo turco, su nombre es Emir. Y cuando Ammón descubrió que no eras hijo suyo, sino de Emir, lo quiso matar y hasta puso un precio a su cabeza. Emir huyó junto con una chica llamada Triana y fueron a pedir asilo donde el padre de ella, que es Yahvé.
- Eso te dijo mi madre?
- Cada palabra.
- Pero porqué me lo ocultaría a mi? Qué diferencia hace ser hijo de un lobo turco o del otro?
- Es que sí, hay un detalle que hace la diferencia. Y ese es el detalle por el que me costó reunir la fuerza para contártelo.
- Y cuál es?
- Que Emir era hijo de Ammón... Y de Daya. Es tu hermano mayor.
Nada. Se le desencajó toda la cara. No sé si era horror o asco o más probablemente una mezcla de los dos.
Se quedó un momento sentado en su mismo sitio con la mirada perdida. Creo que estaba sacando su cuenta de las implicaciones. Me miró y susurro.
- Soy incluso más repugnante de lo que creía.
Me acerqué a él y tomé sus manos.
- De ésto sí que no tienes culpa alguna.
Le sentó peor y se deshizo en llanto. Reconocí ese llanto, es el que tienes cuando sientes el más profundo desprecio hacia tí mismo y quieres acabar con todo de una vez. Nunca pensé escuchar ese tipo de llanto en otra persona que no fuera yo misma.
-Kesh, mírame.
Pero no lo lograba sacar de ahí, no lo reconfortaban mis abrazos ni mis caricias. Me comencé a asustar.
- Kesh, cálmate ya. Tú no tienes la culpa de que tu madre sea de lo peor y no sepa lo que es la vergüenza. Ella le hizo a Emir lo mismo que luego te hizo a tí. Y no escarmienta, porque ni siquiera se siente arrepentida. Seguirá haciéndolo tanto como pueda. Ésa es la Daya.
Kesh se fué calmando, de a poco como si su desprecio hacia sí mismo se estuviera trasladando fuera. Eso es, ódiala a ella. Te doy todo mi permiso de que la odies a ella.
- Dónde lo busco?
- Lo que sé ya te lo dije. Su nombre es Emir, se casó con una gitana llamada Triana, es idéntico a tí, alto, moreno, bien parecido, con esos ojos y esas cejas maravillosas que tienes. Debe vivir bajo la protección de Yahvé. Es tu padre, seguro le encontrarás fácilmente, mucho más si él mismo es quien quiere que le encuentres.
Y cuando lo hagas, no se compliquen, díganle a la gente que es tu hermano mayor y viniste a quedarte con él porque querías comenzar en otro sitio. No sería mentira.
- Me estás mandando solo, verdad?
- Lo siento Kesh. No puedo ir. Te amo muchísimo Kesh. Siempre serás mi hermano. Y el mejor amigo que tuve en mi vida. Y pude haber estado contigo y ser feliz. Pero ya sé demasiado sobre tí.
Cuando estés allá y consigas una chica, y sé que la conseguirás pronto, porque eres guapísimo Kesh, deberías estar rodeado de mujeres peleándose por ti, pero seguro fue la angurrienta de Daya que te puso algo para repelerlas. Nunca dejes que sepa nada de tu pasado y estarás bien.
Y sí no te vas, yo lo sabré, y sabré a qué te quedaste.
- Jamás. Me iré de aquí ahora mismo. Dónde irás tú?
- Dónde te dije, pediré asilo donde mi madre Cihuacoatl en la nación iroquesa.
No tuve tiempo de despedirme de Miriam y Quele, pero ella ya había visto en las cartas lo que iba a suceder. Sí nos fuimos los dos, pero no nos fuimos juntos.


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